Que nos hace especiales

Es un pequeño restaurante con cocina casera, en un lugar acogedor.

El comedor para un máximo de 42 comensales, es de piedra y madera, y es muy luminoso, pues tiene una cristalera que lo llena de luz,  está climatizado, por lo que tanto en invierno, como en verano, estarás bien.

En primavera, verano, puedes disfrutar del porche, allí estarás sorprendido de la paz del lugar, 

Las decoración es de estilo vintage, siendo el mobiliario cómodo y funcional, está pensado para que tanto el cliente, como nosotros, estén cómodos.  

En la entrada, donde está situada la barra, tenemos dos mesas, una de 6 y otra de 4 comensales.

En cuanto a la comida, está hecha con el concepto “slow food” “comida lenta” todo lo contrario a la comida pre-cocinada o rápida.

En nuestro restaurante, cocinamos “para ti” por eso queremos que nos reserves antes de venir. Los platos son cocinados lentamente en nuestra cocina de leña, elaborados con productos de nuestra huerta ecológica.

A nuestros proveedores les exigimos los mejores productos y de la máxima calidad. Este es nuestro secreto, que combinado con la buena mano de nuestra chef Conchi, consiguen excelentes resultados.

 

Conchi, después de trabajar 25 años en un conocido hospital de Vigo, cambia el rumbo en su vida y decide restaurar la casa donde naciera su abuelo. El proyecto nació de un sueño que siempre tuviera desde niña, vivir en Pintelos. A pesar de que la casa ya era una ruina después de estar abandonada cerca de 4o años, ella tenía claro como iba a quedar, era una casa bonita, aunque quedaba mucho trabajo por realizar.

Carlos, estudió cocina en una prestigiosa escuela de hostelería, al acabar, no se lo piensa más y decide embarcarse en nuestro proyecto. Aunque la cocinera es Conchi, y los platos son de cocina casera tradicional, él con conocimientos de modernas técnicas de cocina, ayuda a mejorar las recetas de toda la vida. Aparte de ésto, elabora los postres y ayuda en el servicio de mesas.

Jose, toda su vida dedicada a las telecomunicaciones, decide tomar un nuevo rumbo y alejarse de los negocios. Ahora lleva el mantenimiento de la casa e instalaciones, aparte se encarga de la huerta ecológica y de los animales.

En cuanto a Gina y Thor, son los encargados de la vigilancia. Se pasan la noche en vela, y avisan de cualquier percance que ocurra en la finca.